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Secretariado Permanente
de Tribunales de Cuentas, Órganos y Organismos Públicos de
Control Externo de la República Argentina
J.B.Justo 555
CP 3500 - Resistencia
Pcia. del Chaco
Teléfonos:
(03722) 446110 al 446114 |
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DISTANCIADOS POR EL LENGUAJE Y LOS TIEMPOS PROCESALES
El lenguaje técnico-jurídico de los operadores del sistema judicial y los plazos en que se desarrollan los procesos difieren del idioma y de los tiempos de la sociedad. Así lo señaló el Dr. Carlos Gonzalo Sagastume, presidente del Superior Tribunal de Justicia, al participar del primer encuentro de periodismo y control organizado por el Tribunal de Cuentas de esta provincia, que concluyó el viernes. El ministro destacó el rol de la prensa, como arma republicana importante e imprescindible para el sostenimiento de la democracia, pero advirtió que, si bien no puede pretenderse que los periodistas sean juristas, tampoco puede consentirse que se violen garantías fundamentales como la presunción de inocencia
Dr. Carlos Gonzalo Sagastume, presidente del
Superior Tribunal de Justicia de Tierra del Fuego. |
Autoridades de los distintos órganos de control y representantes de la prensa, que participaron del debate.
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El viernes concluyó en Ushuaia el Primer Encuentro de Periodismo y Control, organizado por el Tribunal de Cuentas de la provincia. El debate se realizó en el marco de la reunión del Secretariado Permanente de Tribunales de Cuentas de la República Argentina, y participaron integrantes de tribunales de Brasil, representantes de la Embajada de China y de países europeos. La Asociación de Diarios del Interior de la República Argentina (ADIRA) suscribió con el Secretariado un convenio de capacitación para trabajadores de prensa materia de control y auditorías.
El presidente del Superior Tribunal de Justicia, Dr. Carlos Gonzalo Sagastume, fue el encargado de hablar sobre el rol de la prensa en la información de hechos relacionados con la actividad judicial; de los problemas que presenta esta tarea, particularmente por el empleo de campos lingüísticos dispares y que los tiempos de la sociedad son, en cierta medida, distintos a los de la justicia.
Al comienzo de su exposición, se refirió a la relación existente entre los órganos de control y el periodismo, “teniendo presente el papel relevante que ha logrado en la actualidad la opinión de la prensa como medio o canal de comunicación”.
“Si bien no formó parte de uno de los tres poderes del Estado, me corresponden también las generales de la ley en cuanto somos un órgano de contralor especial, porque no solamente tenemos que controlar los actos públicos de gobierno, sino los actos privados de los ciudadanos, con lo que ello conlleva, cuando se encuentran en juego el patrimonio, la vida y la libertad de las personas”, sostuvo.
El ministro de la corte local leyó su discurso vinculado al campo del derecho penal y los medios de prensa, teniendo en cuenta que “los medios son un arma republicana absolutamente importante e imprescindible, pero el verdadero destinatario de la información debe ser la sociedad; nunca debemos perder de vista esta cuestión”.
En principio habló sobre las diferencias del lenguaje de los periodistas y del sistema penal, lo que trae diversas dificultades a la hora de traducir la actuación del Poder Judicial en opinión de la prensa. Señaló así que los conceptos: robo, efracción, repetir, culposo –entre otros- tienen un significado dentro de la esfera de la justicia penal y otro, muy distinto, al uso que cotidianamente le da el periodismo.
El vallado de carácter lingüístico, los códigos, los tiempos procesales de la justicia; son algunos de los problemas que enfrentan la relación de la prensa con la judicatura; lo que en definitiva se trasunta en conflictos y críticas hacia las decisiones de los jueces.
Sostuvo que las condenas anticipadas de la prensa muchas veces pueden salvarse utilizando verbos potenciales o ser comunicadas como hipótesis posibles; remarcando que los jueces, en cambio, no pueden acudir al mismo lenguaje de la prensa debido a que sus sentencias deben fundarse en actos probados y en certezas.
Advirtió también sobre el doble juzgamiento que produce la actuación de la prensa en la comunicación de los hechos; primero, cuando se da la noticia de un delito y de su autor, y luego cuando la justicia dicta un pronunciamiento definitivo sobre el tema.
Dijo que si bien no puede pretenderse que los periodistas sean juristas, tampoco puede consentirse que se violen garantías fundamentales como la presunción de inocencia; porque cuando los medios condenan ya no hay reparación posible. “La absolución o el sobreseimiento nunca trascenderán con la misma intensidad, serán tardíos y dejarán la sensación de que existió un arreglo; otro de los problemas en los que a menudo nos vemos involucrados los magistrados”.
Indicó que la prensa saca sus conclusiones de forma muy rápida respecto de la culpabilidad de las personas y que, en cambio, la justicia tiene que transitar un sendero mucho más complejo para determinar tal culpabilidad que, en algunos casos de gravedad, implicará la actuación de hasta ocho jueces durante todo el proceso penal y la utilización de los escasos recursos del Poder Judicial.
Señaló que la frontera entre dos formas de comunicación absolutamente disímiles, requerirá de mucho tiempo para establecer un punto de contacto que pueda zanjar las diferencias actuales que terminan siendo transformadas en una permanente crítica a la actuación de la justicia.
Seguidamente, el doctor Sagastume volvió a destacar que la prensa es condición necesaria para la existencia de un gobierno libre, y constituye el medio de información más apto y eficiente para orientar y formar una opinión pública atenta a la actividad del gobierno y de la administración pública. El problema finca en intentar destrabar estos problemas, acercando el valor justicia a la gente, sin dejar de respetar el sagrado derecho de los medios a comunicar.
Dijo que hay que tener en cuenta que la prensa ha pasado de ser un grupo de presión a un factor de poder, en el que los periodistas tienen más que claro que muchos de los reclamos sociales tienen su origen en los propios medios, y no ante el Estado, o los estrados tribunalicios o las distintas agencias judiciales. Este poder lleva a que el rol de los medios de comunicación tenga informalmente valor institucional: ¿Cuántas veces hemos escuchado a los periodistas manifestar si no hay un fiscal en el aire que escuche el reclamo de los ciudadanos?
Remarcó que el rol espontáneo que la gente ha depositado en los periodistas les atribuye un papel cuasi institucional.
Otros factores de distanciamiento
El ministro Sagastume también apuntó otros factores que contribuyen a la existencia de un distanciamiento entre la prensa y los jueces, como es el caso del cuestionamiento –“por parte de un sector de la prensa”- sobre el mecanismo de selección de magistrados.
“El permanente bombardeo mediático que cae sobre la labor del Consejo de la Magistratura socava, sin dudas, la legitimidad de los jueces seleccionados por el método legalmente establecido”, agregando que esta circunstancia genera en el ánimo del juez cierta sensación de falta de legitimidad.
Subrayó que la legitimidad de origen resulta muy importante para el desarrollo posterior de la tarea del juez y para tranquilidad en cuanto a que sus sentencias van a ser concebidas con verdaderos actos de gobierno, y no como cuestiones misteriosas, como muchas veces se ven los actos de este poder de Estado.
Agregó que la crítica mediática genera la formación del conciente colectivo social a la par que hunde el conciente colectivo de la justicia, en cuanto a que la misma nunca va a poder superarse.
También precisó que los jueces padecen una permanente presión por el carácter “ad vital” de su cargo, porque, aunque se cambie un juez por otro, siempre quedará en la crítica social la mala o la buena actuación del reemplazado.
En otro punto, indicó que también existen factores que atentan contra la “legitimidad de ejercicio”, como, por ejemplo, el dilatado tiempo de duración de los procesos, hecho que debilita la autoridad de los jueces y de sus sentencias.
Sobre esta crítica dijo que hay delitos que por su complejidad requieren exámenes específicos, tal es el caso de los cometidos contra la administración pública. “La justicia es atacada en esta provincia por la mora en la resolución de este tipo de conflictos. No puede omitirse que la naturaleza de las cuestiones en juego tienen un grado de complejidad infinitamente superior a lo que podemos denominar causas comunes, cuentan generalmente con los mejores abogados que se prodigan en reclamos, recursos todo tipo de argumento legal para postergar en el tiempo la resolución de este tipo de delincuencias”.
Los jueces no hablan más mediante sus sentencias
Decir que los jueces hablan solamente a través de sus sentencias, es una premisa perimida, dijo el presidente del Superior Tribunal de Justicia; indicando que la realidad nos indica que los magistrados deben apoyarse en los medios de prensa para dar a conocer a la comunidad al alcance de sus fallos, para que el ciudadano común comprenda, con un lenguaje simple, cuál es la tarea judicial, cómo se desempeña y cuáles son los límites legales que la condicionan.
También habló sobre la inconveniencia de que sea el propio juez quien informe a la sociedad sobre la actuación judicial, lo que traería aparejado la posibilidad de que aparezcan jueces “mediáticos”, que atiendan más a las apariciones públicas que a su trabajo; o que el mensaje sea transmitido con un lenguaje técnico-jurídico incomprensible para el común denominador social.
Que la tarea la lleve a cabo un encargado de prensa que no sea juez, también presenta un riesgo similar por el desconociendo de los procesos judiciales y de la terminología implicada.
“En fin, sea cual sea el medio usado, los jueces y la prensa deben coordinadamente contribuir a que los ciudadanos conozcan las decisiones que puedan afectar sus vidas. En todos los casos, deben evitarse los excesos: los jueces mediáticos no pueden desarrollar sus tareas con la dedicación e idoneidad que requiere la función”.
Como conclusión, dijo que la relación entre el Poder Judicial y la prensa resulta intrincada y recién se encuentra dando sus primeros pasos, como, por ejemplo, a través de estas jornadas.
“Pienso, en algún punto, que hay una suerte de desconfianza mutua entre el juez y el comunicador al momento de concertarse una entrevista o realizarse algún tipo de encuentro informativo”.
Finalmente, el magistrado habló sobre una necesidad de lazos entre los jueces, entre los miembros de los distintos órganos de control y la prensa.
“Entiendo que esta desconfianza que no va a hacer posible el desarrollo y el éxito de las instituciones, en la medida en que no podamos crear estos lazos en beneficio de la República, de las instituciones que representamos y en el propio beneficio de la seriedad de la prensa en informar”, concluyó.
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