Lunes, 19 Abr 2021
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La Prevalencia del Tribunal de Cuentas Sobre la Auditoría PDF Imprimir E-mail




La actividad del IETeI ante la reforma constitucional en Santiago del Estero




“el Tribunal de Cuentas no debe inmiscuirse en las decisiones del gobierno, ni en sus planes”

La importancia del Tribunal de Cuentas es puesta de relieve por tres expertos en organismos de control de Estado, quienes  en visitando la Provincia de Santiago del Estero han disertado en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas.
Se trata del CPN José María Pighin, y de los Dres. Rolando Arbues y Hugo Jenefes, del
Instituto de Estudios Técnicos e Investigaciones (IETeI) dependienmte del Secretariado Permanente de Tribunales de Cuentas, Organos y Organismos Públicos de Control Externo de la República Argentina.
Los especialistas rescataron las diferencias existentes entre un TC y Auditoría Externa.

El contador Pighin, considera que “desde el punto de vista práctico, un Tribunal de Cuentas subsume a una Auditoría, vale decir dentro del TC la parte de Auditoría sería la parte de control. Pero, a la vez, en el Tribunal está la parte jurisdiccional que no la tiene la Auditoría”. Aclarando que Jurisdiccional significa que tenga coacción para cuando previene o corrige o trata de prevenir y corregir irregularidades, cuando el funcionario es remiso a adoptar decisiones para corregir o prevenir. Además tiene la posibilidad de juzgar las cuentas y las conductas administrativas".

Al momento de expresar las diferencias existentes entre los dos modelos en cuestión, el Cr. Dijo: …”
Una Auditoría General no tiene independencia. En la Nación depende del Poder Legislativo, de una cámara mixta revisora de cuentas. Por un lado, la ley nacional dice que tiene independencia funcional y por otro dice que la comisión revisora de ambas Cámaras aprueba primero la organización, las misiones y funciones, y el plan anual de control, y luego controla la ejecución de ese plan anual y hasta puede modificarlo.

Entonces, no es un control absoluto.
Si no se poseen estos dos preceptos, más la independencia financiera, es un control más, como puede ser el control de cualquier funcionario dentro de la línea operativa, pero no es auditoría externa.
Lo que existe en la Nación, que se llama Auditoría Externa, al no tener independencia de criterio y terminar muchas veces los informes en los cajones de los funcionarios, no es eficaz por más eficientes que sean sus empleados que están muy preparados para ejercer esta función de control.
Ú
nicamente se es eficaz teniendo independencia de criterio como condición básica, y a partir de ahí se tiene la función jurisdiccional dentro del propio ente para poder preservar el patrimonio público.
La Nación propone que únicamente las observaciones o las irregularidades significativas vayan al Poder Judicial, donde tiene que recomenzar todo el proceso nuevamente, muchas veces difícil de aprehender porque no hicieron el trabajo de campo para ponerse a tono con lo que dice el expediente de un caso.
Menos economía, menos eficiencia, menos eficacia, más burocracia, que es lo que justamente se pone como fundamentación para que sea una Auditoría y no un Tribunal de Cuentas.
Nosotros no salimos con pancartas a la calle a decir ‘damos la vida por los Tribunales de Cuentas’, estamos convencidos de que la entidad más adecuada para realizar el control público externo y de tener jurisdicción, debe ser un Tribunal de Cuentas.
Nosotros prevenimos, corregimos, mejoramos o proponemos a través del control de la administración, no metiéndonos en los circuitos administrativos para tomar decisiones sobre órdenes de pago o ejecución de presupuesto.
Controlamos que existan controles internos adecuados, personal idóneo y tratamos sobre los hechos realizados controlarlos lo antes posible, pero únicamente participamos en control concomitante cuando se trata de situaciones de hechos particulares como las obras y los servicios públicos, pero nunca previo."

Finalmente, el contador Pighin dejó en claro que “los Tribunales de Cuentas no son los representantes del pueblo que están gobernando, eso corresponde al Poder Legislativo y Ejecutivo. El TC tiene la obligación de controlar que lo que se dijo que se iba a hacer, con el costo que se iba a hacer y con la eficiencia que se dijo que iban a alcanzar tales metas, o sea controlar la gestión y no inmiscuirse en las decisiones de gobierno, ni en los planes ni programas”.

La prevalencia del Tribunal de Cuentas sobre la Auditoría